Con el paso de tiempo aparecen las
canas y el crecimiento del cabello se debilita, se vuelve más sensible y con mayor probabilidad de tener
irritación y caspa, además del cambio en el color del pelo y el debilitamiento de su
textura, motivos por los cuales hay que tener cuidados especiales.
En primer lugar, hay que cambiar los
champús que se usaban hasta hace poco (en caso tengan una fuerte composición química) por aquellos elaborados a base de
ingredientes naturales, en especial sábila y aloe vera.
Igualmente, hay que utilizar
tintes naturales que transformen el
blanco de las canas en una tonalidad
plateada, que aporta mucho brillo sin que se vea artificial como con los tintes oscuros.
Ya que el cabello tarda en crecer y con bajo volumen, se puede recurrir a
extensiones temporales (que duran de 3 a 4 meses). O también a
medicamentos para acelerar el
crecimiento, como el minoxidil o el finasteride. Eso sí, previa receta del
dermatólogo, ya que pueden ocasionar complicaciones cardiacas y desarreglos hormonales.
Pero aparte del tratamiento con
productos capilares, el mejor cuidado se hace desde el interior, a través de una buena
alimentación rica en
vitamina E, que retarda la oxidación de las células y hace que los cambios no sean tan bruscos.