Con solo comprarte una lima para pies o una piedra pomez y mantenerla en el baño puedes hacer maravillas por tus pies. Mantenla en el baño y después de bañarte, frótate los pies con la lima, enjuágate con agua y sentirás la diferencia. Si haces esto todos los días tus pies te lo agradecerán manteniéndose suaves.
Otra opción es usar un exfoliante ya sea para pies o el mismo que se usa para el cuerpo.
Además, los podólogos recomiendan extremar las condiciones de limpieza posterior tras acudir a una piscina o a un balneario.También asonsejan que caminen descalzos por la playa y disfruten de baños de agua salada que favorecen mucho la circulación y la eliminación de durezas.